"Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva." Juan 4:10

Juan 4:10

Jesús le pidió de beber a esta mujer, pero Él no estaba interesado en el agua. Él quería darle vida eterna a esta mujer. 

Dios es el más grande dador que ha existido. Él vive para dar. Cuando Él nos pide algo, podemos estar seguros que sólo es para que lo pueda multiplicar y dárnoslo de vuelta. 

Dios no está interesado en el agua que le podamos dar. Nosotros no le podemos ofrecer algo a Dios que no tenga ya. Dios nos quiere a nosotros. Y al pedirnos que demos nuestro tiempo, dinero o anhelos, en realidad nos está pidiendo que nos entreguemos a nosotros mismos. 

Muchas personas se han alejado de Dios; como el el joven rico, porque solamente pensaron en todo lo que tenían que dar (Mc. 10:22). Todos nuestros logros y posesiones, no son nada comparados con lo que Dios nos ofrece a cambio. 

Así como Jesús revirtió la atención de esta mujer hacia lo que Él tenía para ofrecerle, nosotros necesitamos enfocar nuestra atención en lo que Dios nos ha dado en Cristo. No es ningún tonto que renuncia a lo que no puede mantener para recibir lo que no puede perder. 

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