"...encerró a Juan en la cárcel." Juan 3:20

Mt. 4:12; Mc. 1:14, 17-18; Lc. 3:19-20; Jn. 4:1-3

Juan se pasó 30 años preparándose para un ministerio de seis meses, seguidos por un año y medio en la cárcel antes de ser decapitado. Muchas personas no considerarían su vida como muy exitosa, sin embargo, Jesús dijo que Juan fue el mayor hombre que había nacido (Mt. 11:11).

La grandeza de Juan no yacía en su propio éxito, sino en el éxito de otro. Juan provocó el corazón de una nación entera con la expectativa de su Mesías. El éxito en el ministerio de Jesús se debía mucho a la obra de Juan. Juan había preparado a un pueblo para encontrarse con su Dios  (Mal. 3:1).

En nuestra sociedad enfocada en la celebridad, pocas personas quieren ser el corista o el anunciador que presenta al orador principal. Hemos adoptado un mentalidad de que si no somos los protagonistas, hemos fracasado. Esa no es la manera en que el Señor mira las cosas. 

Cuando el Señor reparta las recompensas en el cielo, podríamos impresionarnos de ver cómo Él evalúa la grandeza. Muchas personas que no recibieron reconocimiento mientras estuvieron en la Tierra brillarán como estrellas en la eternidad. El Señor juzgará nuestras obras; viendo de qué tipo de obras fueron, y no del tamaño que fueron  (I Cor. 3:13).

 

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