"Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios."    Juan 5:18

JUAN 5:16-27 

Cuando las autoridades judías escucharon que Jesús llamaba a Dios "mi (propio) Padre", inmediatamente entendieron que Jesús se hacía llamar a Sí mismo una deidad en toda la extensión de la palabra. Decir eso, o era una blasfemia y ser castigado por ello, o en realidad sí era quien Jesús decía ser.

Jesús nunca se dirigió a sus discípulos usando el pronombre plural "nuestro" Padre. Sino que, Él siempre utilizó el singular "mi" Padre, ya que Su relación era única y eterna, mientras la de ellos era por gracia y regeneración.

Debemos meditar cuidadosamente nuestro propio concepto de quien era Él. Él dijo, "Yo soy de arriba" (Jn. 8:23); "Antes que Abraham fuese, Yo Soy" (Jn. 8:58); "Yo y el Padre uno somos" (Jn. 10:30); "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9); y "Yo no soy del mundo" (Jn. 17:16). Él también declaró Su pre-existencia eterna y que compartía la gloria del Padre (Jn. 6:62; 17:5).

No solo podemos darle honor a Jesús, sino que tenemos que honrarlo "incluso cuando" (de la misma manera) le damos honor al Padre. Esto es lo que separa al cristianismo de otras religiones en el mundo. La mayoría de la religiones honran a Jesús como un gran honbre (ejemplos: Islam, Iglesia de la Unificación, Testigos de Jehová, etc.) pero de manera violenta se oponen a poner a Jesús en el mismo nivel del Dios Todopoderoso (1 Jn. 2:23). Los nombres y títulos que se le dan a Jesús en el evangelio de Juan, claramente presenta a Jesús como igual a Dios. Él es todo lo que tú necesitas que sea. 

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