"Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra." Mateo 5:39

MATEO 5:38-48

¿Qué preferirías? - ¿Que Dios te defienda o, tú a ti mismo? Esa es la opción que Jesús nos está ofreciendo aquí. "Vuélvele la otra mejilla" no es una incitación al abuso, sino mejor aun, que el Señor se involucre en tu defensa. 

Muchas personas sienten que estas mismas instrucciones de Jesús, nos aseguran que los demás se aprovecharán de nosotros. Eso sería cierto si no existiera Dios. Pero, cuando seguimos estas instrucciones de Jesús, el Señor está de nuestro lado. Él dijo en Ro. 12:19, "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor." 

Cuando devolvemos la ofensa, estamos recurriendo a nuestra propia fuerza. Pero cuando devolvemos la otra mejilla, estamos invocando a Dios para nuestra defensa. Una vez que entendamos esto, se vuelve obvio, que estas instrucciones son para nuestro propio bien. 

Santiago 1:20, dice que la ira del hombre no obra la justicia de Dios. A pesar de cuán pertinente sea nuestro enojo, y a pesar de cómo pensamos que nuestra ira podría hacer que la otra persona o situación cambien, nunca alcanzaremos lo mejor de parte de Dios de esa manera. 

Cuando nos defendemos a nosotros mismos, detenemos a Dios para que nos defienda. Tiene que ser de un modo o de otro. No puede ser de ambas maneras. Cuando le devolvemos la otra mejilla a nuestros enemigos, estamos desatando el poder Dios de nuestra parte. Deja que Dios te defienda hoy. 

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