"Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio." Mateo 5:32

MATEO 5:31-32

Los mandamientos de Dios no tienen el propósito de hacernos miserables--fueron hechos para nuestra propia felicidad. La mentira de Satanás en el Jardín del Edén hizo que Eva cuestionara los motivos de Dios detrás de Su mandamiento (Génesis 3:5).

Malaquías 2:15 dice que Dios repudia el divorcio. Dios no repudia a las personas que se divorcian. Él repudia el mismo hecho del divorcio debido al daño que le produce a las personas. Dios ama a las personas. 

Hoy en día, la gente ve al divorcio como una salida fácil para los problemas maritales. Pero, esto está basado en el concepto erróneo de que la pareja es el problema--el cual es el caso raramente. 

Las personas que culpan a su cónyuge por sus problemas, ceden fácilmente al divorcio, pensando que una nueva pareja resolverá la situación. Sin embargo, los segundos matrimonios tienen más del doble de fracasos que los primeros matrimonios. Eso es porque en el siguiente matrimonio vamos incluidos nosotros y todos nuestros problemas sin resolver. .

Tú no puedes controlar a las demás personas--ni siquiera a tu cónyuge. Pero, a través de obedecer al Señor, puedes controlarte a ti mismo y tener la plenitud de gozo. Los mandamientos de Dios nos dicen que han de producir verdadera felicidades para nosotros. 

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