"Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén." Mateo 6:13

MATEO 6:9-13

Una tentación puede ser una situación difícil o una presión. Contrario a la creencia popular, Dios no es la fuente de nuestras tentaciones (Stg. 1:13). Cuando estamos bajo presión, es importante entender que Dios no está intentando atraparnos. Satanás es quien se llama el tentador (Mt. 4:3; 1 Ts. 3:5). Entonces, ¿por qué Jesús nos dio instrucciones de orar al Padre que no nos metiera en tentación? Esta sólo fue una petición de guianza para que pudiéramos ser liberados del mal.

Jesús mismo fue tentado por Satanás (Mt. 4, Lc. 4). Él confió plenamente en Dios por provisión, protección y propósito. El Padre no nos haría caer más en tentación que retener nuestro pan diario. Pero como está escrito en Santiago 4:2 "No tienen porque no piden." Tanto como "danos el pan de cada día" y "no nos dejes caer en tentación" son simples peticiones de lo que ya nos ha sido provisto. Esta parte de la oración sirve como un recordatorio para nosotros acerca de la protección de Dios prometida (Sal. 91) y nos da una oportunidad para desatar nuestra fe y apropiarnos de lo que ya ha sido provisto. 

"Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir."  (1 Co. 10:13 NVI). La victoria manifestada por Jesús está disponible para nosotros. "Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo." (1 Co. 15:57). Él te la ha dado a ti. Créela y recíbela. 

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