"Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna." Juan 14:14

Juan 4:4-26

Jesús pintó una hermosa imagen de la salvación en este pasaje. La salvación que trae Jesús es como una fuente artesiana, la cual no tiene que ser bombeada; brota constantemente. 

Desafortunadamente, no todos los cristianos experimentan esta descripción de Jesús. Muchas personas se relacionan más al viejo tipo de bomba que tiene que ser bombeada una y otra vez. Al momento de que sale el chorro de agua, tienen que descansar. Pierden el cebado, el agua se detiene, y entonces tienen que comenzar a hacer todo de nuevo. 

Sin embargo, Jesús dijo que nunca estaríamos sedientos de nuevo. Esto no significa que un trago nos satisface para siempre. Pero, mientras permanezcamos aprovechando de esta agua diariamente, estaremos refrescados continuamente. El pozo de Su vida está ahí, pero nosotros debemos participar. 

La sequedad en la vida de un cristiano, viene cuando sustituimos con otras cosas, el agua viva que sólo Jesús. En el momento que un cristiano comienza a tener sed otra vez, no es un reflejo del agua viva que Jesús da, sino que es un indicativo de que hemos estado bebiendo de otra fuente. 

"Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación." Isaías 12:3

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