"Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra." Lucas 4:24

LUKE 4:16-30

Un equivalente moderno de este versículo es "la familiaridad produce desprecio." Aquellos que más nos conocen, también saben más de nuestros errores que cualquier otro. Como una regla general, nuestras debilidades cegarán a la mayoría de las personas para que vean nuestras fortalezas. 

Sin embargo, en el caso de Jesús, no había errores o fallas que influenciaran a estas personas. En este ejemplo, el problema provenía de la falta de percepción de la gente. Ellos conocían a Jesús en la carne mayormente, pero fallaron en ver Quien era en el Espíritu. 

Jesús era Dios en todo Su poder y majestad, sin embargo, estaba revestido en la carne -- un humano en todos los sentidos (1 Tim. 3:16; Heb. 1:3).  Estas personas miraron la apariencia externa de Jesús y fallaron al no ver a Dios en el interior (1 Sam. 16:7).

De la misma manera, fallamos al ver el potencial en otros e incluso en nosotros mismos debido a nuestra preocupación por la apariencia externa y acciones. Pero en el interior de toda persona nacida de nuevo, hay una nueva creación la cual está esperando a ser desatada (2 Cor. 5:17). Todo lo que se necesita, es alguien que lo crea. 

Hoy, mira más allá del exterior en ti mismo y en los demás, y ayuda a que sea una realidad lo que podemos ser en Cristo. 

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